El papel fundamental de las radios libres es el de contrainformar y por supuesto, el de movilizar a la sociedad aletargada. Con la contrainformación estos medios pretenden mostrar a la luz pública la mentira creada por los grandes medios actuales. Los medios alternativos dan otra versión de los acontecimientos, aportando datos que se han silenciado. Entre los objetivos principales estará el de ir lo más lejos posible, es decir, profundizar en lo que no se ha mostrado. Es una forma de horizontalidad informativa, donde no existe la manipulación y los sectores sin voz comienzan a tenerla. Estos medios apuestan por el cambio social, cosa que los medios de comunicación impuestos no pretenden. La radio es un medio transmisor de voces, vehículo de emociones y sentimientos colectivos; por lo que es el medio ideal para provocar en la audiencia la movilización.
Estas radios libres presentan algunos problemas a la hora de ponerlas en práctica: los organizativos y los derivados de la emisión. En cuanto al primer problema podemos destacar la falta de implicación, las jerarquías, los líderes naturales, la información restringida, la falta de relación personal, el amiguismo o la falta de debate. Refiriéndonos ahora al segundo problema, destacaremos como puntos principales: el no profesionalismo, el excesivo factor de espontaneidad por no existir un guión (puede distorsionar el mensaje a transmitir), convertir la radio en un juguete o en un pasatiempo, reducir la radio a un simple experimento entre colegas, no mantener una relación directa con el movimiento anticapitalista, copiar esquemas de otros medios, etc.
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