Ya en el famoso informe MacBride, allá por el 1980 se señalaba que la industria de la comunicación estaba dominada por un número muy pequeño de empresas que englobaban todos los aspectos de la producción y de la distribución; hoy en 2009, esto no ha cambiado nada. Estas industrias están situadas, como todos sabemos, en los principales países desarrollados y sus actividades son transnacionales.
Las voces críticas señalan que los medios de comunicación “educan” a un público pasivo y añaden que debe existir una mayor participación para lograr que la opinión de todos sea visible. Este hecho es prácticamente una utopía en los tiempos que corren, donde todo es blanco o negro; y no existe una gama de grises. No estamos acostumbrados a opinar por nosotros mismos, solo seguimos unas corrientes u otras. ¿Nos da miedo expresar públicamente lo que pensamos, no tenemos voz propia? ¿O es más fácil aprobar o desaprobar los pensamientos de otros y no hacer nada por nosotros mismos? Claro que es más fácil, pero no siempre es lo más correcto o gratificante.
Los medios de comunicación son puntos de referencias para todos, reflejando una realidad sesgada y homogénea. Cumplen un papel social educativo y formador de las sociedades. De esta forma, ¿por qué no exigimos más? Vemos el mundo sin actuar sobre él, digerimos una cosa tras otra desde la distancia, estamos sedados frente a los poderosos medios de comunicación. El cambio en estos medios de comunicación significa dinero, por ello eso es imposible. No les conviene cambiar el mundo desde sus socializadoras manos.
Los medios alternativos, fuera de las telarañas empresariales intentan mostrar la vida, la voz y la opinión de la gente; y no el espectáculo mediático de la vida. Es la lucha por otro mundo, es el instrumento popular. Son desconocidos por la mayoría, pero ahí están y si están es por que algo falla en nuestra sociedad.
Las voces críticas señalan que los medios de comunicación “educan” a un público pasivo y añaden que debe existir una mayor participación para lograr que la opinión de todos sea visible. Este hecho es prácticamente una utopía en los tiempos que corren, donde todo es blanco o negro; y no existe una gama de grises. No estamos acostumbrados a opinar por nosotros mismos, solo seguimos unas corrientes u otras. ¿Nos da miedo expresar públicamente lo que pensamos, no tenemos voz propia? ¿O es más fácil aprobar o desaprobar los pensamientos de otros y no hacer nada por nosotros mismos? Claro que es más fácil, pero no siempre es lo más correcto o gratificante.
Los medios de comunicación son puntos de referencias para todos, reflejando una realidad sesgada y homogénea. Cumplen un papel social educativo y formador de las sociedades. De esta forma, ¿por qué no exigimos más? Vemos el mundo sin actuar sobre él, digerimos una cosa tras otra desde la distancia, estamos sedados frente a los poderosos medios de comunicación. El cambio en estos medios de comunicación significa dinero, por ello eso es imposible. No les conviene cambiar el mundo desde sus socializadoras manos.
Los medios alternativos, fuera de las telarañas empresariales intentan mostrar la vida, la voz y la opinión de la gente; y no el espectáculo mediático de la vida. Es la lucha por otro mundo, es el instrumento popular. Son desconocidos por la mayoría, pero ahí están y si están es por que algo falla en nuestra sociedad.
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