La comunicación alternativa es el rechazo a la comunicación vigente. No se trata de una comunicación que se fundamente en la espectacularidad de los hechos y su posterior explotación comercial (ni mucho menos), no trata de ser atractiva; aunque por el simple hecho de ser alternativa a lo impuesto, ya dice mucho a su favor. No es una información manipulada, es la información en estado puro. Dentro de estos medios alternativos existen varias clasificaciones: los distintos a los de la política oficial; los proletarios, sindicales y obreros; los artesanales y políticamente críticos del sistema capitalista y la sociedad burguesa; y los clandestinos o subterráneos. Esta clasificación que realizan algunos de los que trabajan sobre estos medios alternativos, no son más que etiquetas que resumen lo que en realidad se engloba dentro de este tipo de comunicación para todos.
miércoles, 24 de junio de 2009
domingo, 14 de junio de 2009
Fly Music
Fly Music era un nuevo canal que apareció en 2005 con la llegada de la nueva televisión digital. Proponían al ser un programa musical, una oferta diferente a la existente en el panorama televisivo de entonces. Se escuchaba rock, pop, electro,minimal, jazz, soul y country. Además hacían apuestas nacionales e internacionales de lo mejor. Era una apuesta joven pero con fuerza que ayudado consiguió hacerse con un público que cada vez se hacía mayor.
Pertenecían al grupo vocento y a éste le pareció poca la audiencia que tenía. Sólo un 0,2% decidiendo así ponerle fin a la cadena musical.
Los grandes decidieron sustituir un programa de calidad por Disney Channel que iba a ser bastante más barato , ya que no necesitaba a nadie en la realización del programa, además de estar respaladado por una gran oferta publicitaria.
De modo que la cadena Fly Music terminó, para ser sustituida por el mítico Mickey Mouse y sus amigos.
Pertenecían al grupo vocento y a éste le pareció poca la audiencia que tenía. Sólo un 0,2% decidiendo así ponerle fin a la cadena musical.
Los grandes decidieron sustituir un programa de calidad por Disney Channel que iba a ser bastante más barato , ya que no necesitaba a nadie en la realización del programa, además de estar respaladado por una gran oferta publicitaria.
De modo que la cadena Fly Music terminó, para ser sustituida por el mítico Mickey Mouse y sus amigos.
Le Monde Diplomatique
El diario Le Monde Diplomatique es una publicación francesa que se publica de forma mensual. Fue creado por Herbert Bave-Méry en el año 1954. En este periódico los artículos tratan sobre política, cultura y actualidad mundial. Son bastante largos y sostienen opiniones bien defendidas y generalmente respaldadas por expertos.
Actualmente el director de Le Monde Diplomatique es el semiólogo y periodista español, Ignacio Ramonet.
Generalmente los medios alternativos cumplen la función de oposición de los medios que dominan pero esto no siempre debe ser así. No se trata de ser un medio revolucionario sino de que ofrezca otras cosas, un abanico de posibilidades que no se puede encontrar en los medios convencionales. Un medio alternativo requiere seriedad y profesionalidad.
Prueba de ello son los Observatorios de Medios de Comunicación con los que pretenden conseguir basarse en el ética y en la moral, además de castigar las faltas de honestidad mediática a través de informes e investigaciones que realizan y luego difunden. Estos observatorios los componen tres tipos de miembros: periodistas profesionales de diversos medios, universitarios e investigaciones y usuarios de los medios.
Actualmente el director de Le Monde Diplomatique es el semiólogo y periodista español, Ignacio Ramonet.
Generalmente los medios alternativos cumplen la función de oposición de los medios que dominan pero esto no siempre debe ser así. No se trata de ser un medio revolucionario sino de que ofrezca otras cosas, un abanico de posibilidades que no se puede encontrar en los medios convencionales. Un medio alternativo requiere seriedad y profesionalidad.
Prueba de ello son los Observatorios de Medios de Comunicación con los que pretenden conseguir basarse en el ética y en la moral, además de castigar las faltas de honestidad mediática a través de informes e investigaciones que realizan y luego difunden. Estos observatorios los componen tres tipos de miembros: periodistas profesionales de diversos medios, universitarios e investigaciones y usuarios de los medios.
viernes, 12 de junio de 2009
La función social de los medios de comunicación
En cuanto a la función esencial que cumplen los medios de comunicación en la sociedad hay que señalar ciertos aspectos.
En primer lugar, el sentido práctico que cumplen para la formación de un ideario social libre y plural. La fundamental labor de crear opinión útil para el funcionamiento de la sociedad y la vida en común.
En cuanto a las teorías que ahondan en la mirada crítica de la sociedad de la información, destacan aquellas que afirman que el término “información” se halla despojado de su sentido primigenio: el de dar forma.
Ante esto cabe plantearse: ¿quién está legitimado para configurar o dar forma a la sociedad, dotarla de significado?
Esta es una pregunta que se erige en un futuro muy próximo (de hecho, un presente) en que cada usuario puede obtener información de aquella parcela de la realidad sobre la que tiene interés, e incluso, puede configurar su espacio propio de elaboración de mecanismos comprensibles del entorno. Pero, ¿dónde queda lo demás? ¿Aquello al margen de la atención pública? ¿Dónde queda ese ámbito entre el “plato a la carta” y el intento por crear una visión del mundo lo más amplia y rica posible, como pretensión de alcanzar la complejidad del mundo contemporáneo?
¿Quién tiene capacidad para decidir qué es importante y qué no?
En un tiempo en que la autorreferencialidad en los medios de comunicación y la continua alusión (casi etérea) al mercado por parte de la información, llamada responsabilidad social de los mass-media parece difuminarse.
La vía de diferenciación para los medios de comunicación y la explotación de su ventaja competitiva más coherente sería mediante la oferta de un producto mejorado: una información que brillara por su preparación y su utilidad social posterior para crear conciencia. Parece que las soluciones que se han tomado al respecto (red de correponsalías, la conexión con agendas internacionales de noticias) no ha repercutido en dar una información verdaderamente trascendente para el tejido social. Y lo que es más incidente aún, se ha visto desvirtuado un proceso en que periodistas se trasladan a lugares donde se supone “está la noticia” para transmitir datos insustanciales, que en ocasiones tienen repercusiones en la intimidad de las personas y su desarrollo.
En el periodismo español no se perciben muchas diferencias entre las agendas mediáticas de los grandes medios de referencia. Respecto a esta realidad cabe reflexionar acerca de la pasividad del público: de la posición activa de un receptor que contrasta calidad informativa y que además, ejerce su capacidad de emplear las nuevas tecnologías de la información para encontrar en los medios un soporte apto para su voz y pronunciamientos.
La libertad de información es un derecho de cualquier ciudadano, de cualquier persona por el mero hecho de serlo, y no viene sujeto a ningún tipo de contrato social ni jurídico, ni legislativo. No existe coartación alguna para ello, sino decisión de ejercerlo como derecho. No obstante, la necesidad de unos profesionales de la información que contextualicen los acontecimientos mediáticos en la realidad compleja y cambiante, es crucial para mantener a las personas despiertas.
De nuevo nos enfrentamos con una doble vertiente: ¿cualquier persona tiene capacidad para articular una visión del mundo para difundirla o ha de consolidad la suya propia?
Nos gusta pensar en los receptores de la información como niños que observan por un caleidoscopio. Sin saber en qué sentido girarlo, sin preocuparse si la luz que atraviesa la lente es azul, verde, roja…sino creando su propia perspectiva.
En primer lugar, el sentido práctico que cumplen para la formación de un ideario social libre y plural. La fundamental labor de crear opinión útil para el funcionamiento de la sociedad y la vida en común.
En cuanto a las teorías que ahondan en la mirada crítica de la sociedad de la información, destacan aquellas que afirman que el término “información” se halla despojado de su sentido primigenio: el de dar forma.
Ante esto cabe plantearse: ¿quién está legitimado para configurar o dar forma a la sociedad, dotarla de significado?
Esta es una pregunta que se erige en un futuro muy próximo (de hecho, un presente) en que cada usuario puede obtener información de aquella parcela de la realidad sobre la que tiene interés, e incluso, puede configurar su espacio propio de elaboración de mecanismos comprensibles del entorno. Pero, ¿dónde queda lo demás? ¿Aquello al margen de la atención pública? ¿Dónde queda ese ámbito entre el “plato a la carta” y el intento por crear una visión del mundo lo más amplia y rica posible, como pretensión de alcanzar la complejidad del mundo contemporáneo?
¿Quién tiene capacidad para decidir qué es importante y qué no?
En un tiempo en que la autorreferencialidad en los medios de comunicación y la continua alusión (casi etérea) al mercado por parte de la información, llamada responsabilidad social de los mass-media parece difuminarse.
La vía de diferenciación para los medios de comunicación y la explotación de su ventaja competitiva más coherente sería mediante la oferta de un producto mejorado: una información que brillara por su preparación y su utilidad social posterior para crear conciencia. Parece que las soluciones que se han tomado al respecto (red de correponsalías, la conexión con agendas internacionales de noticias) no ha repercutido en dar una información verdaderamente trascendente para el tejido social. Y lo que es más incidente aún, se ha visto desvirtuado un proceso en que periodistas se trasladan a lugares donde se supone “está la noticia” para transmitir datos insustanciales, que en ocasiones tienen repercusiones en la intimidad de las personas y su desarrollo.
En el periodismo español no se perciben muchas diferencias entre las agendas mediáticas de los grandes medios de referencia. Respecto a esta realidad cabe reflexionar acerca de la pasividad del público: de la posición activa de un receptor que contrasta calidad informativa y que además, ejerce su capacidad de emplear las nuevas tecnologías de la información para encontrar en los medios un soporte apto para su voz y pronunciamientos.
La libertad de información es un derecho de cualquier ciudadano, de cualquier persona por el mero hecho de serlo, y no viene sujeto a ningún tipo de contrato social ni jurídico, ni legislativo. No existe coartación alguna para ello, sino decisión de ejercerlo como derecho. No obstante, la necesidad de unos profesionales de la información que contextualicen los acontecimientos mediáticos en la realidad compleja y cambiante, es crucial para mantener a las personas despiertas.
De nuevo nos enfrentamos con una doble vertiente: ¿cualquier persona tiene capacidad para articular una visión del mundo para difundirla o ha de consolidad la suya propia?
Nos gusta pensar en los receptores de la información como niños que observan por un caleidoscopio. Sin saber en qué sentido girarlo, sin preocuparse si la luz que atraviesa la lente es azul, verde, roja…sino creando su propia perspectiva.
viernes, 5 de junio de 2009
¿Comunicación marginal?
La comunicación alternativa normalmente es confundida con la comunicación marginal. Y es que siempre se ha castigado al que va en contra de lo impuesto, al diferente, al que tiene otro punto de vista. Los medios de comunicación alternativos no son marginales ni mucho menos, solo intentan mostrar otra forma de ver las cosas. Lo que es cierto es que la información que en estos medios se divulga, no tiene cabida en los grandes medios de comunicación. Por este mismo motivo, pueden ejercer al igual que los demás medios, de socializadores. Ante el punto de vista hegemónico de las grandes instituciones, pueden tratar esa misma realidad desde otros aspectos que afecten directamente a la comunidad, a un colectivo o grupo. No se trata de competir, sino de complementarse mutuamente.
Diagonal
Diagonal es una publicación quincenal que apareció en España en 2004. Las suscripciones a este medio alternativo cada vez son mayores, al igual que los apoyos. Diagonal pretende devolver a la sociedad los medios de comunicación, que les han sido robados para divulgar mensajes unidireccionales y maquillados.
Este medio alternativo apuesta por la verdadera comunicación, en el que las informaciones sean construidas por los colectivos y movimientos sociales y políticos. Pretende ante todo cubrir un vacío de información que muchos se empeñan en que no existe.
Diagonal es una publicación quincenal que apareció en España en 2004. Las suscripciones a este medio alternativo cada vez son mayores, al igual que los apoyos. Diagonal pretende devolver a la sociedad los medios de comunicación, que les han sido robados para divulgar mensajes unidireccionales y maquillados.
Este medio alternativo apuesta por la verdadera comunicación, en el que las informaciones sean construidas por los colectivos y movimientos sociales y políticos. Pretende ante todo cubrir un vacío de información que muchos se empeñan en que no existe.
Instrumento popular
Ya en el famoso informe MacBride, allá por el 1980 se señalaba que la industria de la comunicación estaba dominada por un número muy pequeño de empresas que englobaban todos los aspectos de la producción y de la distribución; hoy en 2009, esto no ha cambiado nada. Estas industrias están situadas, como todos sabemos, en los principales países desarrollados y sus actividades son transnacionales.
Las voces críticas señalan que los medios de comunicación “educan” a un público pasivo y añaden que debe existir una mayor participación para lograr que la opinión de todos sea visible. Este hecho es prácticamente una utopía en los tiempos que corren, donde todo es blanco o negro; y no existe una gama de grises. No estamos acostumbrados a opinar por nosotros mismos, solo seguimos unas corrientes u otras. ¿Nos da miedo expresar públicamente lo que pensamos, no tenemos voz propia? ¿O es más fácil aprobar o desaprobar los pensamientos de otros y no hacer nada por nosotros mismos? Claro que es más fácil, pero no siempre es lo más correcto o gratificante.
Los medios de comunicación son puntos de referencias para todos, reflejando una realidad sesgada y homogénea. Cumplen un papel social educativo y formador de las sociedades. De esta forma, ¿por qué no exigimos más? Vemos el mundo sin actuar sobre él, digerimos una cosa tras otra desde la distancia, estamos sedados frente a los poderosos medios de comunicación. El cambio en estos medios de comunicación significa dinero, por ello eso es imposible. No les conviene cambiar el mundo desde sus socializadoras manos.
Los medios alternativos, fuera de las telarañas empresariales intentan mostrar la vida, la voz y la opinión de la gente; y no el espectáculo mediático de la vida. Es la lucha por otro mundo, es el instrumento popular. Son desconocidos por la mayoría, pero ahí están y si están es por que algo falla en nuestra sociedad.
Las voces críticas señalan que los medios de comunicación “educan” a un público pasivo y añaden que debe existir una mayor participación para lograr que la opinión de todos sea visible. Este hecho es prácticamente una utopía en los tiempos que corren, donde todo es blanco o negro; y no existe una gama de grises. No estamos acostumbrados a opinar por nosotros mismos, solo seguimos unas corrientes u otras. ¿Nos da miedo expresar públicamente lo que pensamos, no tenemos voz propia? ¿O es más fácil aprobar o desaprobar los pensamientos de otros y no hacer nada por nosotros mismos? Claro que es más fácil, pero no siempre es lo más correcto o gratificante.
Los medios de comunicación son puntos de referencias para todos, reflejando una realidad sesgada y homogénea. Cumplen un papel social educativo y formador de las sociedades. De esta forma, ¿por qué no exigimos más? Vemos el mundo sin actuar sobre él, digerimos una cosa tras otra desde la distancia, estamos sedados frente a los poderosos medios de comunicación. El cambio en estos medios de comunicación significa dinero, por ello eso es imposible. No les conviene cambiar el mundo desde sus socializadoras manos.
Los medios alternativos, fuera de las telarañas empresariales intentan mostrar la vida, la voz y la opinión de la gente; y no el espectáculo mediático de la vida. Es la lucha por otro mundo, es el instrumento popular. Son desconocidos por la mayoría, pero ahí están y si están es por que algo falla en nuestra sociedad.
miércoles, 3 de junio de 2009
Los límites de este tipo de organizaciones
Uno de los grandes problemas con los que cuenta este tipo de organizaciones es el referido a la responsabilidad de las informaciones que tienen cabida en ellos.
Se trata de la difusión de una información “seria” (aunque no sé bien qué quiere decir este término que se ha intentado acuciar en la comunicación de masas) que, por tanto, debe tener responsable en caso de perjuicio de los derechos de los mencionados en dicha información. A este respecto, y como se ha dicho que son organizaciones que están caracterizadas por la falta de jerarquía en su interior, cabe afirmar que dicha alusión a la asunción de responsabilidad es casi utópica: ¿quién es el responsable último de lo difundido si todos guardan por igual una misma parte en la publicación de la información?
Se hace necesario un cierto orden interno que garantice el estatus quo de la empresa como ente y que dicha planificación de las actividades y su posterior control sea garante de la sinergia dentro del medio de comunicación en cuestión. Al fin, las empresas informativas son ante todo eso, empresas. Es decir, organizaciones que, partiendo de unos fines específicos encauzan su actividad para la consecución de unos objetivos claros, fundamentados en la solvencia de la organización. En caso de desajuste o de improviso, ¿quién corre con las consecuencias de una mala decisión?
Una de las soluciones para este conflicto vendría con una responsabilidad solidaria por parte de los miembros de la organización. Pero, ¿qué ocurre en caso de responsabilidad penal, más allá del litigio civil?
No se debe olvidar que este tipo de medios, como el resto, se hallan dentro de un conjunto organizado, y que se rigen por la misma legislación que el resto de organizaciones ordinarias de medios de comunicación masivos.
Se trata de la difusión de una información “seria” (aunque no sé bien qué quiere decir este término que se ha intentado acuciar en la comunicación de masas) que, por tanto, debe tener responsable en caso de perjuicio de los derechos de los mencionados en dicha información. A este respecto, y como se ha dicho que son organizaciones que están caracterizadas por la falta de jerarquía en su interior, cabe afirmar que dicha alusión a la asunción de responsabilidad es casi utópica: ¿quién es el responsable último de lo difundido si todos guardan por igual una misma parte en la publicación de la información?
Se hace necesario un cierto orden interno que garantice el estatus quo de la empresa como ente y que dicha planificación de las actividades y su posterior control sea garante de la sinergia dentro del medio de comunicación en cuestión. Al fin, las empresas informativas son ante todo eso, empresas. Es decir, organizaciones que, partiendo de unos fines específicos encauzan su actividad para la consecución de unos objetivos claros, fundamentados en la solvencia de la organización. En caso de desajuste o de improviso, ¿quién corre con las consecuencias de una mala decisión?
Una de las soluciones para este conflicto vendría con una responsabilidad solidaria por parte de los miembros de la organización. Pero, ¿qué ocurre en caso de responsabilidad penal, más allá del litigio civil?
No se debe olvidar que este tipo de medios, como el resto, se hallan dentro de un conjunto organizado, y que se rigen por la misma legislación que el resto de organizaciones ordinarias de medios de comunicación masivos.
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